Nuestros sitios
Compartir

La honestidad radical como herramienta de transformación cultural en las empresas

Por: Alejandro Ureña Amieva* 02 Feb 2021
La honestidad radical como herramienta de transformación cultural en las empresas
Para poder tener una cultura de alto rendimiento en las organizaciones, tenemos que comenzar por decirnos la verdad radical lo más rápido posible. A todos nos beneficia entender qué comportamientos funcionan y cuáles no. 

¿Qué tanto confías en tus colegas o empleados? ¿Qué tanto entiendes a tus líderes? 

Solemos creer que las empresas están sustentadas en estructuras sólidas de reglamentos, normas, estrategias y presupuestos, pero todos los que trabajamos sabemos que lo que realmente determina el éxito o fracaso de una organización son las relaciones humanas, tanto internas como externas. 

Este video te puede interesar

Vivimos en un mundo de relaciones porque somos seres sociales. El problema es que no todos somos competentes a la hora de hablar y entender. No es un tema lingüístico sino cultural. 

Así como podemos ser buenos por naturaleza, también estamos viciados por las búsquedas de poder, la inseguridad, la inestabilidad y el conflicto en general. Estamos acostumbrados a guardar secretos, a elaborar historias y chismes, a ver nuestro beneficio antes que el de los demás. 

Somos una escala de grises, podemos dar lo mejor o lo peor de nosotros mismos dadas las circunstancias, y es ahí donde está la posibilidad. 

Pasamos la mayor parte de nuestra vida activa en el trabajo, por lo que la cultura que vivamos ahí determinará una buena parte de nuestra perspectiva del mundo. Es importante que nos cuestionemos qué tipo de comunicación estamos nutriendo en nuestros entornos laborales, usualmente es muy superficial o técnica y rara vez nos detenemos a pensar en cómo nos comunicamos y qué consecuencias tiene cuando no lo hacemos bien. 

Para poder tener una cultura de alto rendimiento en las empresas, tenemos que comenzar por decirnos la verdad radical lo más rápido posible. A todos nos beneficia tener las herramientas y mecanismos culturales para entender qué comportamientos funcionan y cuáles no. 

Ser transparentes y frontales en lo que esperamos de la gente es la mejor forma de lograr confianza y entendimiento en cualquier entorno social. 

Dado un nivel estable de salud mental, los seres humanos siempre estamos en disposición de aprender y crecer internamente, por lo que apreciamos las oportunidades para entender mejor nuestros comportamientos y dar una mejor impresión a los demás. Una cultura de comunicación radicalmente honesta, siempre y cuando sea amable y centrada, es tremendamente útil para que nos acerquemos comunitariamente a ese fin. 

Decirnos la verdad sobre los problemas que vemos de forma oportuna y de preferencia cara a cara (o en videoconferencia uno a uno) es la forma más efectiva para resolver problemas y poder evolucionar a mejores versiones del negocio. 

La honestidad radical construye confianza y respeto, pero debe practicarse a todos los niveles. Empieza idealmente por los líderes, creando espacios de retroalimentación efectiva en los que entendamos los comportamientos, hábitos y actitudes que pueden mejorar para el beneficio de todos.  

¿Cómo avanzar hacia la honestidad radical?

Para lograr una cultura honesta, es importante tener en mente el cuidado de la gente y el bienestar evolutivo del negocio. Hay que liberar las ataduras de los secretos y hacer partícipes a los colaboradores en el entendimiento de los retos que se enfrentan y las perspectivas o estrategias para sortearlos. Es impactante cómo un colaborador bien informado puede transformar las cosas a través de su motivación y proactividad. 

Si queremos que todos se pongan la camiseta, entonces hablemos las cosas como son. Todos podemos lidiar con la verdad y en muchos sentidos la buscamos desesperadamente: Hablemos frontalmente sobre lo que no funciona bien, compartamos las visiones opuestas y liberemos las tensiones del silencio para poder trabajar mejor. 

¿Utopía? Ya lo creo, vivir esta cultura no es sencillo, se crea a través de mucha experimentación y apertura, pero es suficiente con generar y sostener espacios de retroalimentación honesta, entregar herramientas de opinión a la gente, empoderarlos para que digan lo que ven que puede funcionar mejor y ofrecer transparencia de todo el proceso. 

Hablemos de los errores que hemos cometido abiertamente, dejemos que las personas expresen su inconformidad públicamente y que puedan argumentar sus perspectivas, hagamos que todos los involucrados entiendan los retos que se enfrentan en la compañía, que se sientan parte del éxito y responsables de las fallas. 

Hoy más que nunca necesitamos mejorar la cultura en nuestros trabajos, hagamos nuestro mejor esfuerzo. Es el momento de la honestidad amable y radical. 

*El autor es Director de Innovación y Desarrollo en Empresas con Rumbo. LinkedIn Top Voice, Coach de Líderes y Equipos de Alto Rendimiento.

Descarga GRATIS nuestro especial
descargable
Descarga AQUÍ el artículo completo Cuando un empleado renuncia... ¡Descárgalo GRATIS!
Lee más contenido, ¿Qué tema te interesa?
Te Recomendamos
Sigue leyendo