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En tu cultura organizacional, ¿juegas a no perder o apuestas a ganar?

Por: Georgina Barquin Rotchford* 26 Feb 2020
En tu cultura organizacional, ¿juegas a no perder o apuestas a ganar?
Tener una cultura empresarial orientada al cambio y a la innovación puede ayudar a hacer frente a los altos niveles de aversión a la incertidumbre que se viven en México.

México tiene una alta aversión a la incertidumbre. Es decir, es una cultura que siente ansiedad ante situaciones de ambigüedad. Para evitar y controlar la incertidumbre, toda la estructura social ha generado reglas, leyes y códigos de comportamiento que reducen la sensación de “no control del futuro”. Tendemos a ver las cosas en términos de blanco/negro, bueno/malo. A la hora de tomar decisiones y hacer negocios, somos excesivamente cautos y esta cautela nos hace perder oportunidades y adaptabilidad. Jugamos a no perder en lugar de apostar a ganar.

La clave para tener una ventaja competitiva, en un entorno de alta aversión a la incertidumbre, es tener una cultura organizacional orientada a la innovación y al cambio con un alto grado de adaptabilidad orgánica y, a la vez, la destreza necesaria para negociar con clientes más conservadores y de alta aversión a la incertidumbre.

Pero… ¿cómo conseguir este fino equilibrio?

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La aversión a la incertidumbre es la ansiedad que experimenta una sociedad al enfrentarse a situaciones ambiguas o al pensar en un futuro incierto. Hay culturas que no sienten dicha ansiedad y que, simplemente, resuelven los problemas y toman decisiones según van surgiendo. Los países como México o España, que tienen un alto grado de aversión a la incertidumbre (82 y 86 puntos de 121 respectivamente), intentan generar certeza sobre el futuro y minimizar el “no conocimiento del futuro” creando rutinas.

A nivel empresarial, esta aversión se traduce en que los directores se ven envueltos en decisiones del día a día, en lugar de enfocarse en la estrategia. También, en que los empleados buscan un empleo “refugio” y en que se enfocan más en el contenido de las decisiones, más que en las soluciones o estrategias. Somos mejores implementadores que innovadores y nos motiva la seguridad por encima de la felicidad y el orgullo de crecer.

Muchas empresas están realizando una gestión del cambio cultural para ser más ágiles e innovadoras y así, adaptarse a las necesidades cambiantes del mercado globalizado en esta época VUCA (Volátil, Incierta, Compleja y Ambigua) que vivimos.

Las empresas están ajustando sus estructuras y sus procesos. Están formando a sus equipos y sacándolos de su zona de confort asiduamente, para que interioricen que lo único que no cambia es el cambio continuo. Para reducir la aversión a la incertidumbre, se están implementando metodologías Agile, nutriendo a los equipos con diversidad, promocionando a los empleados de forma vertical y también horizontal para generar culturas en constante aprendizaje (Knowmad) e incentivando la movilidad geográfica. Las grandes empresas que buscan internacionalizarse y jugar en otra liga invierten en ser más flexibles y resilientes.

¿Dónde está el problema?

El problema está en que cuando logro generar una cultura más emprendedora, en donde los colaboradores son más autónomos y se implican de verdad, éstos chocan con el entorno (clientes, organizaciones gubernamentales y proveedores) que se mantiene en la aversión a la incertidumbre.

Debo proporcionarles herramientas para que sepan calibrar a su interlocutor y adapten su discurso. De no hacerlo, se genera un choque cultural entre la cultura interna de empresa y el medio en el que se mueve. Este choque hará que percibamos el cambio cultural como algo negativo y revertamos a comportamientos antiguos.

Cómo gestionar a un averso a la incertidumbre

El que tiene una alta aversión a la incertidumbre ve al que no la tiene, persona o empresa, como a alguien de comportamientos arriesgados, con actitudes temerarias. Para reducir el impacto será necesario que los colaboradores que negocian con personas externas a esta cultura adapten su estrategia a cada interlocutor.

Si te das cuenta de que la persona que tienes sentada delante es más aversa a la incertidumbre que tú, deberás ajustar tus tiempos a los suyos y apoyarlo a tomar una decisión proporcionándole toda la información que necesite para sentirse confiado.

Las negociaciones en entornos de aversión a la incertidumbre suelen dilatarse en el tiempo pues el interlocutor necesitará evaluar una gran cantidad de información para sentirse seguro.

Debes predecir cuáles serán sus dudas y tener las respuestas adecuadas preparadas. Quizás él prefiera sólo probar tu producto o servicio y cuando vea que todo sale bien, realizar un pedido mayor. Rara vez, querrá comprar el pastel entero de buenas a primeras. No olvides que para algunos, tú serás el averso a la incertidumbre.

¡En la aversión a la incertidumbre se juega a NO perder y a NO cometer errores en lugar de apostar a ganar!

*La autora es profesora de Gestión del Cambio Cultural en Empresas Complejas EAE Business School. (@georginabarquin)

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