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Un año en pandemia: Los principales afectados por impacto en el mundo laboral

La emergencia sanitaria y su efecto en el mercado de trabajo tuvo dimensiones distintas en cuanto a grupos, causando mayores estragos para las mujeres, los jóvenes y las personas con ingresos bajos y con educación básica.

La pandemia por sí misma no discriminó, pero las desigualdades sociales en el país ocasionaron que el impacto de la crisis sanitaria tuviera mayores dimensiones en las poblaciones de mujeres, jóvenes, trabajadores informales y personas con menores ingresos y con educación básica. Estos han sido los grandes perdedores a un año de la sacudida de la emergencia sanitaria en el mercado laboral mexicano.

De acuerdo con un análisis de la organización México, ¿cómo vamos?, la pandemia y sus efectos en el mercado de trabajo ocasionaron una caída en el empleo y una ampliación de la brecha laboral a niveles sin precedentes. En ese sentido, advirtió la organización, la crisis sanitaria acentuó las desigualdades por edad, nivel educativo, ingresos y género.

En la pérdida de empleo, el sector informal fue el que reportó la disminución más marcada. De los 4 millones 341,271 de empleos destruidos entre el primer y tercer trimestre de 2020, alrededor de 3.7 millones eran informales. Sin embargo, la informalidad es el renglón de la ocupación con la recuperación más rápida, en el último trimestre del año pasado, rescató el 59% de sus trabajos perdidos, contra el 35% de la recuperación en el empleo formal.

La contracción en el empleo tuvo mayores repercusiones para las mujeres. La ocupación femenina se redujo 12% en los primeros tres trimestres del 2020, poco más del doble del 5.1% de pérdida de la ocupación de los hombres.

“El efecto de la pandemia en el empleo no ha sido homogéneo entre distintos grupos sociodemográficos. Primero, la pandemia ha tenido un mayor efecto sobre las mujeres que sobre los hombres debido a que afectó a sectores económicos con mayor representación femenina y a que los cierres escolares provocaron un aumento de la carga de cuidado que recae desproporcionadamente en las mujeres”, destacó la organización.

Otro impacto diferenciado de la pandemia en el mercado laboral se muestra en la pérdida de empleo por nivel educativo. Las personas con educación primaria tuvieron una reducción de 15.1% en puestos de trabajo, en tanto, para quienes tienen estudios universitarios la contracción fue de 0.3% entre el primer y tercer trimestre del año pasado.

“Para el cuarto trimestre de 2020, las personas con nivel educativo superior ya tenían más empleos que antes de la pandemia. En cuanto a los desocupados, aquellos con primaria completa, y universidad o más continuaron experimentando un aumento en la desocupación; mientras que el resto de los niveles educativos vio una recuperación en el número de desempleados”, expuso México, ¿cómo vamos? en su análisis.

Rostro joven y de pobreza

La heterogeneidad de los efectos de la crisis sanitaria en el mundo del trabajo en México le puso un rostro joven y de pobreza a la caída de empleo. La ocupación disminuyó en más proporción entre los más jóvenes (15 a 29 años) y los más viejos (60 años o más), con una reducción de más de 9.5 y 16.2%, respectivamente. A diferencia de las contracciones de 2.8% (30 a 39 años), 8.1% (40 a 49 años) y 6% (50 a 59 años) en los otros grupos.

“Sin embargo, la desocupación aumentó en una forma dramática entre los de 50 a 59 años, cuyo desempleo aumentó en más del 100%, y, en consecuencia, su subocupación también aumentó más que la de cualquier otro grupo de edad”.

Si se observa desde la perspectiva de los ingresos, la pandemia también tuvo un impacto diferenciado, afectando en mayor medida a las personas con sueldos bajos.

En los primeros tres trimestres del 2020, la masa salarial nacional sufrió una pérdida de 33,444 millones de pesos, equivalente al 2% del Producto Interno Bruto (PIB) real durante ese periodo, con un impacto mayor en las personas con menores ingresos.

Por otra parte, durante la crisis sanitaria se observó una reducción en la brecha salarial entre mujeres y hombres. Sin embargo, esto no significa que la fuerza laboral femenina aumentara sus ingresos, sino que la crisis de desempleo impactó y redujo más el nivel de percepciones de los hombres.

“Las brechas salariales y la baja participación laboral femenina terminan reflejándose en otras variables agregadas como la pobreza. Las mujeres tienen tasas de pobreza alrededor de 3 puntos porcentuales más altas que los hombres. La pandemia provocó un severo aumento en la pobreza laboral pasando de 33.8% a 42.6% entre el primer y tercer trimestre de 2020 para el caso de las mujeres, y de 37.5% a 46.2% para los hombres, niveles sin precedentes desde que se mide la pobreza laboral”, subrayó la organización.

En pro de una recuperación equitativa

Para impulsa una recuperación equitativa en el mercado laboral tras el impacto de la pandemia, México, ¿cómo vamos? puso sobre la mesa seis recomendaciones de política pública y de cultura en las empresas:

  1. Atención a sectores que no observen recuperación. Se requiere ofrecer reentrenamiento a los trabajadores para su reincorporación en actividades con mayor.
  2. Nueva cultura de trabajo. Es importante privilegiar el respeto al horario de trabajo, la flexibilidad laboral, las medias jornadas y el teletrabajo.
  3. Regularizar el trabajo del hogar remunerado. La incorporación de personas trabajadoras del hogar no puede detenerse, hay que reforzar los esfuerzos para que esta fuerza de trabajo cuente con prestaciones y protección.
  4. Protección del empleo. Para lograr la recuperación, es necesario que el Estado se involucre en diversas actividades que promuevan la generación de empleos, sobre todo en las tres ramas de actividad más afectadas por la pandemia: el  comercio, la industria restaurantera y de servicios de alojamiento, y los servicios diversos.
  5. Más guarderías. Es necesario que tanto el Estado como los empresarios se comprometan con las trabajadoras y trabajadores para darles una mayor oferta de estos servicios, incluso dentro de los lugares de trabajo.
  6. Los hombres también pueden cuidar. Hay que normalizar que las tareas de cuidado pueden ser realizadas por los hombres como parte de su responsabilidad con su familia.

La organización expuso que aún es incierto cómo se verá el mercado de trabajo en la nueva normalidad. Sin embargo, es probable que algunas tendencias hayan llegado para quedarse, como el teletrabajo o nuevos patrones de consumo, tales como evitar lugares cerrados y con poca ventilación.

En ese sentido, las tendencias pueden marcar una reconfiguración del mundo laboral de México. Por ello, la recuperación económica requerirá del compromiso del Estado, de los empresarios y de la sociedad.

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