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Prohibir el amor en la oficina podría hacerlo más atractivo

Prohibir el amor en la oficina podría hacerlo más atractivo

Los colaboradores, como todos, tienen su corazoncito. Así que vetar esas relaciones es de empresas que no han entendido las nuevas formas de gestionar al capital humano, dice Rosa Elena Mier, directora de la consultoría en RH, Alia.


“Pasamos la mayor parte de nuestro día en el trabajo; tanto tiempo de convivencia propicia las relaciones amorosas”, dice Rosa Elena Mier, directora general de Alia, consultoría en Recursos Humanos.

Muchas empresas optan por prohibir ese tipo de vínculos, pero eso “sólo lo hace más atractivo”, considera la especialista en administración de personal.

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Lo mejor, opina, es regular esas relaciones. No es un tema banal en una organización, al contrario, debe tratarse con cuidado y de manera planeada, para no afectar los derechos humanos de los colaboradores, advierte.

De la misma manera en la que las empresas deben entender la necesidad de implementar horarios y formas de trabajo flexibles, “es imperante” que comprendan que sus colaboradores son humanos con necesidades de relacionarse.

“No podemos ser inquisitivos. Las relaciones laborales han sido superadas siempre, esto no es nuevo”, asevera.

Regular el amor

Una de las mejores prácticas en recursos humanos es contar con un código de conducta, comenta la especialista.

Ese conjunto de normas debe especificar cuáles son las relaciones “no deseadas dentro de la organización y dar ejemplos detallados” para que les quede bien claro el tema a los colaboradores.

Rosa Elena Mier enfatiza que la palabra “prohibido” debe estar fuera. Lo ideal podría ser “relaciones no deseadas”.

Aconseja que las compañías o negocios cuenten con un manual de conducta o, mejor, un reglamento interior de trabajo. En esos documentos deben asentar todo lo concerniente a las relaciones personales entre los empleados e informarlo desde el proceso de inducción del colaborador.

Relaciones con conflicto de interés

El papel que juegan los directivos de Recursos Humanos en esto es preponderante, dice. Sobre todo, cuando podría implicar conflicto de interés. “En ese caso, las relaciones no deberían permitirse”.

Por ejemplo, cuando alguno de los dos trabaja en el área de finanzas, o tiene información sensible de la compañía. “se corre el riesgo de que, al conversar en lo privado, compartan información confidencial” y que la otra persona haga mal uso de ella.

Otra relación que podría ser compleja es entre directivos y subordinados, indica. Los gerentes de RH deben estar atentos a que eso no implique favoritismos o abuso de quien tiene un cargo superior.

El fino trabajo del gestor de RH

El papel de quienes gestionan el capital humano en estos casos es muy importante y requiere de mucha sensibilidad y habilidad para “no afectar la individualidad y la libertad del trabajador de elegir con quién se relaciona”, explica.

Dicho personal debe estar cerca de los colaboradores, generar confianza en ellos para que trabajen tranquilos, pero respetando las reglas de la empresa.

Los trabajadores, por su parte, deben ser responsables y conscientes de los inconvenientes de generar vínculos amorosos con alguien del trabajo.

Rosa Elena Mier recomienda que si deciden empezar una relación, lo comuniquen al área de Recursos Humanos o al jefe inmediato.

“Que no desatiendan sus obligaciones o compromisos por estar distraídos y cuidar el tipo de acercamiento a la pareja en la oficina”, aconseja.

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