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Mujeres encabezan la dirección sólo de 1% de las grandes empresas en México

Mujeres encabezan la dirección sólo de 1% de las grandes empresas en México
Ellas también están prácticamente fuera de los consejos de administración. Entre cinco países de América Latina, nuestro país es el que menos mujeres incluye en estos órganos directivos, revela una investigación del IMCO.

En México, sólo el 1% de las empresas que cotizan en la bolsa son dirigidas por mujeres. Una investigación del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) indica también que ellas conforman apenas el 9% de los puestos en los consejos de administración, pero incluso de esa pequeña porción, una tercera parte es suplente, no propietaria.

El informe Una radiografía del sector privado: La participación y el liderazgo de las mujeres destaca que su presencia está principalmente en la base. Permitir su ascenso “incrementa el desempeño financiero de las empresas y la mejora de la satisfacción de sus colaboradores y clientes”, apunta. Aunque olvida señalar que se trata también de los derechos de esas trabajadoras.

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De octubre a diciembre de 2020, especialistas del IMCO analizaron a 153 empresas listadas en la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) y en la Bolsa Institucional de Valores (Biva), y a ambas bolsas, para llegar a un universo de 155 empresas.

Otro de los resultados muestra que la brecha no sólo existe en los altos niveles, pues “las mujeres conforman el 35% del total del personal de las empresas analizadas”. Es decir, a nivel directivo por cada 10 personas, 1 es mujer y 9 son hombres. En la plantilla general, por cada 10 personas, 3 son mujeres y 7 son hombres.

En el documento, especialistas del IMCO citan el reporte Una ambición, dos realidades, de la consultora McKinsey & Company, el cual sostiene que la participación de las mujeres en niveles directivos aporta un valor económico agregado de 28 por ciento. También un margen de ganancias 55% superior y un retorno sobre el capital 47% mayor.

Consejos de hombres

Entre las 155 empresas analizadas, sólo dos son dirigidas por mujeres, lo que representa 1 por ciento. Ana Patricia Botín-Sanz  está al frente de Banco Santander y María Ariza, de la Bolsa Institucional de Valores.

La participación femenina en los consejos de administración (9%), aunque con porcentajes muy bajos, podría aparentar un avance respecto a los puestos de dirección. Pero no es exactamente así.

El consejo de administración es un requisito para que una empresa cotice en el mercado bursátil, según la Ley General de Sociedades Mercantiles y la Ley de Mercado de Valores. Lo integran las personas dueñas de acciones de la organización o que tienen una relación con ella.

“Su función es vigilar temas de revisión contable, control interno, auditoría interna y externa, ética, prevención de fraudes y todo lo relacionado al desempeño de la organización”, explica IMCO, citando a la consultoría Deloitte.

Del un total de 2,319 personas consejeras de esas empresas, 210 eran mujeres. Pero de ellas, 58 eran miembros suplentes. Es decir, sólo pueden desempeñar su cargo si el hombre propietario no asiste, lo que reduce ese número a 152 consejeras o a 6% de representatividad real.

Aun tomando en cuenta que la participación femenina en los consejos fuera de 9%, entre cinco países de Latinoamérica, México es el que tiene el porcentaje más bajo. Argentina llega a 16%; Brasil, a 12%, y Chile, a 10 por ciento.

El informe de IMCO menciona otros países, como Noruega, donde la comparación es abismal, ahí las mujeres ocupan el 41% de las sillas en los consejos.

Las empresas de servicios de telecomunicaciones en México son las que menos les han permitido el ingreso. Sus consejos de administración están integrados en 96% por hombres y sólo 4% de mujeres. Las compañías dedicadas a la salud son donde tienen más participación, pero tampoco es para echar las campanas al vuelo: 86%, hombres y 14%, mujeres.

Cinco propuestas para las empresas

Para cambiar esta situación, el IMCO le propone a las compañías cinco acciones:

  1. Divulgar cuántos hombres y mujeres laboran por nivel de jerarquía. También la información de factores ambientales, sociales y de gobierno corporativo. Tener datos desglosados por sexo, nivel de escolaridad, años de experiencia y puesto. Con ello podrán definir una mejor estrategia.
  2. Medir la contribución de la empresa en la igualdad de género. La ONU mujeres ofrece ayuda a las empresas para medir y analizar sus políticas de inclusión.
  3. Establecer cuotas de género. Desde 2008, las empresas en Noruega están obligadas a tener al menos 40% de mujeres en sus consejos de administración.
  4. Identificar las barreras para sumar a más mujeres en puestos de liderazgo. Luego, crear programas que rompa esos obstáculos. Por ejemplo, ajustar las reglas y convocatorias de reclutamiento o ascensos.
  5. Políticas de integración vida-trabajo, de home office, horarios flexibles y apoyo psicológico y legal. Estas medidas, además, generan beneficios para todo el personal.

Tres acciones desde las autoridades

Los gobiernos y el Poder Legislativo también tienen una responsabilidad, así que para ambos hay tres propuestas del IMCO:

  1. Reformas a leyes en materia de competitividad y diversidad de género en los consejos de administración. Desde hace varios años, grupos parlamentarios en el Congreso han presentado iniciativas al respecto, pero no han avanzado.
  2. Generar incentivos para estructurar e institucionalizar las estrategias ambientales, sociales y de gobierno corporativo. De esa manera, las empresas mexicanas podrían tener una especie de mapa del capital humano y de las políticas de inclusión y no discriminación.
  3. Incentivar la certificación de la Norma Mexicana en Igualdad Laboral y No Discriminación. El Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres) podría publicar un listado de los centros de trabajo que cuenten con el certificado, con ello obtendrían reconocimiento público y funcionarían como ejemplo de buenas prácticas para otros.

“El sector privado es un agente económico fundamental para generar y retener el talento femenino en el mercado laboral, así como para garantizar la autonomía económica de millones de trabajadoras”, sostiene el IMCO.

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