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México debe definir una receta para enfrentar desafíos laborales

México debe definir una receta para enfrentar desafíos laborales
Desarrollo tecnológico, envejecimiento de la población e integración económica son tendencias que cambiarán por completo las reglas del juego del mundo del trabajo para México y el orbe.

Oportunidades. Es la primera palabra que viene a la mente de Paolo Falco cuando se le menciona la frase “futuro del trabajo”. El problema, afirma, es que si el gobierno no toma cartas para enfrentar los desafíos del mercado laboral en el mediano y largo plazo, se corre el riesgo de que estas oportunidades sean sólo para unos cuantos.

El especialista en mercado laboral de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) enlista las tres megatendencias que se deben poner sobre la mesa para enfrentar los desafíos del futuro del trabajo: el desarrollo tecnológico, el envejecimiento de la población y la integración de la economía, todo ello teniendo como centro al trabajador y su desarrollo.

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“El tema central del futuro del trabajo será permitirle a todos, o por lo menos a la más grande cantidad de personas en el mercado laboral, que aprovechen las oportunidades que la economía va a crear. Pero si no tomamos decisiones importantes, vamos a lograr un mundo donde las disparidades van a crecer. Habrá oportunidades, pero éstas serán para pocos y muchos se quedarán con muy poco”, expresa en conversación con El Economista.

Destaca que las políticas públicas que emprenda México para atender estos desafíos laborales deben centrarse primero en la capacitación de los trabajadores, en darles herramientas para desarrollar las habilidades y competencias que les permitan responder a las nuevas demandas del mercado.

No se trata sólo de mejorar el sistema de educación formal, sino de implementar programas oficiales de capacitación para adultos que los preparen para los cambios tecnológicos y les permitan desarrollar más habilidades.

“La economía global cambia la manera de trabajar sin que podamos anticiparlo, y muy rápidamente, esas personas no tendrán la posibilidad de tener nuevas oportunidades de formación en la parte adelantada de su vida. Tenemos que darles las herramientas para cuando lleguen a los 30, 40 o 50 años”, agrega.

Diálogo social, la clave

Para enfrentar los retos del mundo laboral, expone Paolo Falco, es necesario abrir espacios para que haya un diálogo social productivo en el que todas las voces estén representadas. Esto no sólo involucra a las autoridades, las empresas y los trabajadores formales, sino también a todas las otras modalidades de empleo que hoy conviven en el mercado laboral y no tienen voz.

Esto es así, detalla, porque en la actualidad una tercera parte de la fuerza laboral no pertenece a esquemas tradicionales de trabajo, esto sin contar a quienes participan en la economía informal. Autoempleados, trabajadores temporales, empleados de plataformas digitales, todos ellos también necesitan ser incluidos en la discusión pública para garantizarles no sólo herramientas para el futuro del trabajo, sino también para brindarles la protección de la seguridad social.

“La discusión sobre los trabajadores de forma no estándar y sobre la informalidad es una que se conecta directamente al problema de cómo darles seguridad social en el futuro del trabajo, pero es un problema que viene del pasado, porque no los podemos monitorear”, comenta el especialista.

No hay una sola “receta para que los países enfrenten los desafíos que plantean los cambios del mercado laboral, cada nación debe definir criterios transversales que abarquen, por un lado, políticas públicas que respondan a las exigencias del futuro del trabajo y que involucren a las autoridades del trabajo, educación, finanzas y salud, y, por el otro, programas sociales que apunten a los que más necesitan apoyo para estar en posibilidades de competir por empleos bien calificados en igualdad de condiciones.

Empleos de calidad, el reto

El representante de la OCDE es enfático: “No es verdad que para que una empresa sea productiva tenga que explotar a sus trabajadores, pagarles menos o tener las peores condiciones de trabajo”.

Las nuevas tendencias del mercado laboral, expone, también se enfocan en el bienestar de los colaboradores, pero no sólo en cuestión de prestaciones o de instalaciones y equipo adecuados, sino también en darles una mayor autonomía, poder de decisión y posibilidad de asumir más riesgos.

“Las economías y las empresas que a nivel internacional son las más productivas, también tienen los mejores niveles de calidad del trabajo, donde las ideas fluyen y se produce más”, concluye.

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