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Llaman a regular nuevas modalidades de trabajo y blindar derechos laborales

Llaman a regular nuevas modalidades de trabajo y blindar derechos laborales
La crisis sanitaria ha evidenciado la urgencia de regular las nuevas relaciones laborales a través de figuras como el home office y el trabajo en plataformas digitales, modalidades más desarrolladas durante la pandemia.

Las nuevas modalidades de empleo, como el trabajo en plataformas digitales y el teletrabajo, se han posicionado como alternativas para sortear la crisis de la Covid-19. Pero al mismo tiempo, la pandemia ha puesto en evidencia la necesidad de regular estas nuevas relaciones laborales para garantizar los derechos de los trabajadores.

Verónica Alaimo, especialista senior de Operaciones de Mercados Laborales del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), resaltó que las regulaciones laborales actuales están desfasadas ante la aparición de las nuevas modalidades de trabajo. Es decir, responden a realidades diferentes porque se diseñaron para proteger a los trabajadores que se integraban a las industrias y la fuerza laboral independiente.

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Sin embargo, advirtió, la regulación no ha evolucionado a la par de la aparición de las nuevas formas de trabajo como el home office y el empleo a través de aplicaciones móviles, dejando a una parte de la fuerza laboral en zonas grises, sin un piso parejo para todos. Este panorama pone en el mapa la necesidad de adecuar la legislación y las normas laborales para que todos los trabajadores tengan derechos y no sólo se cubra a un grupo en específico.

“La pandemia le dio urgencia a la necesidad de estas reformas y además está sirviendo para lograr los acuerdos, lo que estamos viendo fue justamente eso. Hay países que vienen con proyectos de ley para mejorar las regulaciones tal vez desde hace 10 años o desde hace varios años y no lograban avanzar. La pandemia, por un lado, le dio urgencia al tema y, además, logró ese diálogo y esos acuerdos para pasar estas leyes”, expuso Alaimo.

Durante el webinar El futuro del trabajo en América Latina convocado por el BID, la especialista expresó que la regulación colaborativa, basada en un intercambio de experiencia entre países, puede ayudar a transitar a una regulación más global. Y en este desafío, los acuerdos comerciales con condiciones de homologación de legislaciones y normas pueden abonar a la regulación del teletrabajo y relación laboral en plataformas digitales.

Derecho a la desconexión

Uno de los retos que tiene la regulación del teletrabajo, incluso en los países que tienen legislación específica, es el derecho a la desconexión y el balance entre la vida laboral y personal, acotó Laura Ripani, especialista principal de Mercados Laborales del BID.

La implementación del teletrabajo ha acelerado la inversión en ciberseguridad, mecanismos de protección de datos y capacitación en habilidades digitales, pero poco énfasis se ha hecho en el tema de la desconexión, expuso.

“Lo que estamos viendo es que hay un derecho inherente, más allá de poder hacer este balance entre vida profesional y vida personal. Este balance es difícil porque obviamente hay muchas exigencias por el lado del empleador, pero esas líneas que separan lo profesional y lo personal se empiezan a hacer más difusas cuando se trabaja desde casa”, comentó la especialista.

Por ello, Laura Ripani puntualizó que el derecho a la desconexión está estrechamente ligado al derecho de tener un equilibrio entre las actividades laborales y personales. España y Francia llevan la delantera en esta legislación, pero queda mucho camino por recorrer a nivel global.

“Es muy importante que los países, más allá de aumentar la conectividad, de aumentar los apoyos a las empresas desde un punto de vista tecnológico, apoyen también este derecho a desconectarse del trabajo”, puntualizó.

Teletrabajo discrimina

El teletrabajo no es para todos, discrimina entre los que más ganan y los que menos remuneración perciben. Laura Ripani resaltó que si bien el trabajo remoto llegó para quedarse, es una modalidad que favorece a los trabajadores con más ingresos.

“De las personas de bajos ingresos, solamente un 28% está teletrabajando; de medianos ingresos, un 37, y de altos ingresos, un 61 por ciento. Entonces, no todo el mundo puede teletrabajar”, expresó.

A pesar de ello, estos porcentajes son más altos en comparación con el escenario previo a la pandemia, detalló. Estos incrementos durante la crisis sanitaria implican que más familias tienen que combinar las responsabilidades personales con las profesionales, considerando que las escuelas y guarderías se han mantenido cerradas en la emergencia sanitaria.

Sin embargo, la pandemia también ha dejado reflexiones en los trabajadores sobre cuáles son los elementos y habilidades que requieren para hacer sus actividades desde casa; las empresas, por su parte, tienen más claro qué deben hacer para apoyar a los empleados y hacer esta modalidad más eficiente, concluyó Ripani.

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