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La otra cara del Grito: el talento familiar detrás de los cuetes

La otra cara del Grito: el talento familiar detrás de los cuetes
En México no existe un registro oficial de cuántas personas se emplean en la industria pirotécnica, donde el trabajo es por herencia familiar, sin profesionalización y un "barril de pólvora".

La noche del 15 al 16 de septiembre es una de las fechas más importantes para la industria de la pirotecnia en México. No hay un registro oficial de cuántas manos están detrás de los fuegos artificiales que iluminan los cielos, pero de lo poco que se conoce, es que se trata de un trabajo casi por herencia familiar y sin capacitación formal, aprendiendo sobre la marcha.

En el Estado de México se emplean 140,000 familias en este sector, de acuerdo con el Instituto Mexiquense de la Pirotecnia (Imepi). En contraste, la Asociación de Pirotécnicos de México (Apiromex) estima que en el país hay 10,000 personas trabajando en esta industria y no más de 10 empleados por taller.

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En tanto, la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) no cuenta con un registro de las personas empleadas en la industria pirotécnica debido a que únicamente se limita a regular el uso, fabricación, almacenamiento, venta y consumo de material explosivo, argumenta la dependencia a una solicitud de información realizada por el El Economista.

Dos de esos trabajadores que no figuran en una estadística formal, con excepción del Imepi, son Leonel González y su papá, Víctor Manuel, supervisores del Taller de Pirotécnica Zeus, ubicado a las afueras de Tultepec y uno de los 1,203 que tienen permiso de la Sedena, según información de la dependencia.

Padre e hijo llevan casi toda su vida fabricando juegos artificiales. Los dos, junto con ocho ayudantes generales, forman toda la plantilla del taller.

Leonel tiene 43 años y estudió hasta la secundaria porque en casa ya no había dinero para el bachillerato. Desde pequeño aprendió a hacer cuetes y lleva tantos años haciéndolos que no recuerda a qué edad fabricó el primero.

“Aquí todos hacen de todo. Nadie tiene una función específica. Todos sabemos hacer lo mismo”, comenta Leonel. Minutos después, el hombre empieza a cortar el pasto que rodea los 4 módulos (caseta de vigilancia, almacén de producto terminado, almacén de materia prima y área de producción) del Taller de Pirotecnia Zeus. “El pasto debe estar bajo. Es una medida de seguridad”, explica.

De acuerdo con el Instituto Mexiquense de la Pirotecnia, en el 2018 se registraron al menos 16 accidentes en talleres pirotécnicos del Estado de México, en los cuales 40 personas fallecieron y 73 más tuvieron una lesión. En 2017 en la entidad mexiquense se reportaron 40 accidentes en talleres: 24 personas perdieron la vida.

Hoy toca fabricar chispitas

A sus 63 años, Víctor Manuel no recuerda haber tenido un accidente grave. “No se puede producir más de un tipo de cuete al mismo tiempo. Los materiales con los que trabajamos sueltan pequeñas partículas que pueden contaminar a lo demás cuetes, esto provocaría reacciones diferentes en los juegos pirotécnicos”, afirma.

Víctor Manuel y Leonel González tienen un sueldo mensual de 15,000 pesos por ser supervisores, más de los 8,000 pesos que reciben sus compañeros, los ayudantes generales. Ambos aseguran que trabajan 8 horas al día; en un turno producen aproximadamente 300,000 piezas.

Hoy toca fabricar chispitas, también conocidos como cometas. Los supervisores del Taller de Pirotecnia Zeus explican que si bien parte del trabajo está automatizado, la mayor parte del trabajo se hace manual.

“Ahora las máquinas cortan la mecha y la insertan en los moldes donde después se hace el trabajo a mano”, cuenta Leonel González. “Una vez que las mechas estén colocadas sobre los moldes, todo lo que sigue es manual: en la punta de las mechas colocamos una pequeña cantidad de pólvora y después les damos un baño de blanco de España (carbonato de calcio). Una vez secas, las puntas son bañadas con una pintura que nosotros mismos hacemos aquí en el taller”.

Una carrera fácil, pero con riesgos

“Caminante no hay camino, se hace camino al andar”, así como la canción es la carrera que se emprende en la industria pirotécnica. Conseguir un empleo en este sector es muy sencillo.

“En México es muy fácil emplearte en el medio pirotécnico. No tienes que demostrar ningún conocimiento y tu propia seguridad depende de la empresa que te contrata. Hay algunos que te dejan trabajos sencillos para que aprendas, pero otros no”, asegura Jorge Márquez, director de Lux Pirotecnia.

El miembro del equipo con la formación más completa de Lux Pirotecnia es un supervisor que estudió criminalística y una especialidad en explosivos. La mayoría de los demás colaboradores han aprendido haciendo el trabajo y con capacitaciones internas en esta empresa que se encargó del espectáculo de juegos artificiales en el Zócalo y Paseo de la Reforma de la Ciudad de México para conmemorar el bicentenario de la independencia.

“Por la seguridad de los propios trabajadores es importante que estén bien descansados. Algunos pirotécnicos no contemplan en el costo del trabajo el hospedaje y duermen en las camionetas donde transportan el equipo. No es un descanso adecuado. Tampoco deben realizar en dos días continuos trabajo pesado”, afirma Márquez.

Trabajar con material e insumos suficientes también genera riesgos. “Imaginemos que se van a hacer 8 detonaciones con cañón, pero la empresa sólo te da 6 cañones. Significa que tendrás que hacer dos detonaciones más en un cañón. De esta manera pones en riesgo la seguridad del espectáculo, tanto para los espectadores como para los trabajadores”, puntualiza el director de Lux Pirotecnia.

“En esta industria, los empleos no están profesionalizados. Es un trabajo familiar. Tenemos nuevos equipos computarizados, hay empresas que tienen maquinaria para hacer más sencillos los procesos de producción pero nos hemos olvidado del capital humano”, apunta Colleen Sharon Patton, secretaria de la Apiromex.

Patton considera importante profesionalizar los trabajos para garantizar la seguridad del capital humano, tener acceso a mejores condiciones salariales y producir material y espectáculos pirotécnicos de calidad.

En este tipo de trabajo no se puede bajar la guardia en ningún momento, y menos durante el proceso de desmontaje porque existe el riesgo de que algunos juegos no se hayan detonado y estos deben retirarse con sumo cuidado, dice Jorge Márquez.

El 28 de junio de 2018 se publicó en el Diario Oficial de la Federación el primer estándar de competencias para instalación de fuegos artificiales para la presentación de espectáculos aéreos. Entre otros puntos, la norma establece que el trabajador no puede llevar un teléfono celular durante la manipulación de los fuegos artificiales.

Certificación, la clave

En febrero de 2018 la Apiromex y el Consejo Nacional de Normalización y Certificación de Competencias Laborales (Conocer) de la Secretaría de Educación Pública (SEP) instalaron el Comité de Gestión por Competencias del Sector Pirotécnico.

Este comité diseñará los estándares que Conocer manejará para certificar a las personas que trabajan en este sector. La certificación será individual. Apiromex prevé que en seis años haya mil personas certificadas en las competencias laborales que aún definirá el comité.

“La certificación es un primer paso en este proceso de profesionalización”, comenta la secretaria de la Apiromex.

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