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Habilidades socioemocionales, clave para la recuperación del empleo formal: OIT

Habilidades socioemocionales, clave para la recuperación del empleo formal: OIT
Un estudio sobre formación profesional poscovid del organismo indica que para que las personas puedan encontrar un trabajo no sólo necesitan nuevas competencias digitales, también requieren habilidades blandas.

La formación socioemocional jugará un papel central en la recuperación laboral poscovid-19, asegura la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Tras salir de “este túnel”, de pérdida de empleos, disminución de salarios o aumento en la carga de tareas, todo en medio del distanciamiento social el mercado demandará el desarrollo este tipo de competencias.

Con la pandemia aún activa, los próximos meses serán difíciles porque “tendremos que coexistir con el virus”, señaló Vinícius Carvalho Pinheiro, director Regional de la Oficina de la OIT para América Latina y el Caribe. Vía remota, el funcionario presentó el estudio Formación profesional en la respuesta a la crisis y en las estrategias de recuperación y transformación productiva post Covid-19.

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“Todos tuvimos que adaptarnos a un mundo distinto. Esa transición no ha sido fácil, pero demuestra que es posible operarla con efectividad”, agregó. Aunque el confinamiento ha dejado claro que nada sustituye el contacto humano, las personas se han tenido que adaptar y buscar nuevas formas de comunicarse y trabajar.

En este contexto, se está generando, con rapidez, una demanda de nuevas habilidades, advirtió Fernando Vargas, autor del reporte. El especialista del Centro Interamericano para el Desarrollo del Conocimiento en la Formación Profesional (Cinterfor), de la OIT indicó que las que más se están requiriendo son las socioemocionales y las digitales.

Las competencias socioemocionales, también conocidas como habilidades blandas, que se deben trabajar, especifica el estudio, son:

  • Capacidad de trabajar en equipo
  • Iniciativa
  • Preocupación por el desarrollo personal
  • Automotivación

Las habilidades digitales son necesarias, se ha mencionado por diferentes instituciones. Pero precisamente esa urgencia por la actualización y recalificación “requiere que se genere un factor motivador socioemocional”. Sólo de esa manera las personas podrán mantenerse activas, “tanto en la educación como en la formación profesional y en el empleo”.

De acuerdo con la sexta edición del Observatorio de la OIT: La covid-19 y el mundo del trabajo, México es el tercer país a nivel global con mayor índice de inactividad a raíz de la pandemia de Covid-19. La pérdida de puestos de trabajo ha causado más inmovilidad en la fuerza laboral que propiamente desempleo, señala el reporte.

https://twitter.com/OITAmericas/status/1309265968644984833?s=20

El desafío de la “recalificación”

La formación profesional será “una respuesta efectiva, no sólo durante la crisis, sino en los momentos de recuperación”, subrayó Fernando Vargas. En lo que va del 2020, según estimaciones de la OIT, se han perdido 332 millones de empleos en promedio cada trimestre y, en un “escenario pesimista”, prevé que en el último tramo del año la cifra podría superar los 515 millones.

Además de la pérdida de salarios, que superan los 3.5 billones de dólares, otra preocupación es la pérdida del “capital de habilidades y competencias de las personas por la masiva caída del empleo”, se advierte en el informe sobre la formación profesional.

Aquellas personas que pierdan su empleo y no encuentren vacantes que requieran las habilidades que ellas tienen, “deberán ingresar a programas de recalificación y actualización”. Pero aquí se presenta un problema: las medidas de confinamiento han cerrado las instituciones de formación laboral. En consecuencia, las capacitaciones en línea se impusieron como la única opción, pero el acceso a internet todavía es limitado para una parte importante de la población.

“Quienes no encuentren acceso a dichos programas, no podrán fácilmente reincorporarse en trabajos de calidad”. Y lo peor: sus competencias podrían tornarse obsoletas en corto tiempo”, indica el reporte. Especialmente al terminar esta emergencia sanitaria, que ha acelerado la revolución 4.0, “la revolución digital ya está aquí”, mencionó Vinícius Carvalho.

Jóvenes, los que más se capacitan en línea

Una vez más, la OIT señala que las personas jóvenes y las mujeres son las poblaciones más afectadas por el desempleo en la pandemia. A inicios de marzo, la tasa de desocupación juvenil en América Latina era de 18%, dice el informe. Había más de 9.4 millones sin empleo, además de 23 millones “que no estudiaban, ni trabajaban, ni estaban en capacitación”.

El impacto en las mujeres “se acentúa debido a la sobre representación” en las ocupaciones más afectadas. Los servicios asociados a hoteles y restaurantes y el trabajo doméstico remunerado es donde más trabajan y donde ha habido más despidos. Pero también debido a que comparten su tiempo de trabajo y las tareas del hogar o de cuidado, actividades que tienen “una sobre demanda en los periodos de confinamiento”.

Cerca del 18% de la población joven en Latinoamérica no cuenta con Internet en su hogar ni en la escuela. El 24% no dispone de un computador en ninguno de esos dos entornos. Sin embargo, las y los jóvenes son más “proclives a utilizar la formación a distancia”. Claro, dentro de este grupo, quienes cuentan con mayores niveles de educación formal y de recursos son quienes más lo utilizan, añade la OIT.

“Mantener a los jóvenes y adultos participando en cursos a distancia se convierte ahora en un desafío para minimizar las pérdidas de capital humano”. Es por ello que la organización internacional insta a los gobiernos a proveer de capacitación a los diferentes grupos poblacionales y otorgarles apoyos para que puedan acceder a esa formación.

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