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Community Managers, entre la precariedad laboral y la falta de profesionalización

Community Managers, entre la precariedad laboral y la falta de profesionalización
Salarios bajos, falta de capacitación y de prestaciones son algunos retos de los gestores de comunidades digitales en México, una de las profesiones emergentes más demandas actualmente.

El 83% de las personas revisa su celular en los primeros 30 minutos después de despertar, según la Encuesta de Consumo Global de Teléfonos Móviles. Y es, principalmente, para entrar a sus redes sociales. De esta manera, lo primero que muchos ven al comenzar su jornada es el trabajo de los community manager.

Desde el 2011, el último lunes de enero se celebra el Día Internacional del Community Manager. Aunque ya lleva algunos años en el mercado laboral, es uno de los empleos emergentes que plantea retos como su profesionalización y condiciones dignas de trabajo.

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Hace más de 5 años, cuando Marijose Ramírez Jiménez estudiaba la carrera de Letras Hispánicas no hubiera creído que las redes sociales le podrían dar un empleo más adelante, cuenta en entrevista.

Siendo alumna de la Facultad de Filosofía y Letras (FFyL) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) inició un blog cultural, como parte de un proyecto escolar. “La única forma para difundirlo era las redes sociales”, dice. Entonces tomó cursos de gestión de redes y un diplomado en edición.

Ahora sabe que es un trabajo de tiempo completo. “Que a veces se vuelve obsesivo”, que cada vez hay más oferta de empleo, pero no todos son de calidad y que la enseñanza formal de esta actividad ha llegado después de su surgimiento.

En México, más de 74.3 millones personas mayores de seis años son usuarias de Internet. De ellas, 78% tiene redes sociales, según la Encuesta sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información (ENDUTIH).

Se tiene cifras oficiales sobre los consumidores de las redes, pero no de las personas que trabajan moviendo material en ellas en México. Datos para Francia podrían dar una idea. En el 2018, en aquel país europeo, 53% de los gestores de redes laboraba en empresas privadas, según Statista, una plataforma especializada en estadísticas. El 22%, en agencias de comunicación; el 16%, en instituciones públicas y 9%, en otros lugares.

¿Dónde se enseña a ser CM?

Debido a la expansión de las redes sociales, “las empresas necesitan desarrollar estrategias que faciliten la comunicación” con sus usuarios. “El profesional que realiza esta intermediación es el community manager”, explican Pilar Treviño y Alejandro Barranquero en un ensayo para la Universidad Carlos III de Madrid.

“En España aún no están definidas las competencias necesarias para desempeñar esta reciente profesión”, indican. Y en México, hasta hace poco no existía una carrera profesional de community manager (CM) en las universidades.

En realidad, hasta ahora la mayoría de las instituciones reconocidas en el país y hacia el exterior ofrece cursos, diplomados o talleres. La UNAM, por ejemplo, imparte cursos presenciales y en línea sólo para egresados de alguna licenciatura.

El Instituto de Estudios Universitarios, en Puebla, es una de las pocas escuelas que ofrecen una licenciatura para esta actividad. La carrera se llama Mercadotecnia Digital y Community Manager.

Sin embargo, al ser un trabajo directamente ligado a las nuevas tecnologías, la actualización debe ser constante, subraya Marijose Ramírez. “No es sólo saber programar y usar las herramientas, sino moverte entre tantas plataformas”, agrega.

Sueldos, seguridad social y horarios

La joven de 30 años ha laborado en diferentes medios de comunicación noticiosos, así como en una agencia de marketing. Hasta ahora, ningún empleador la ha registrado con su salario real al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). “Es una práctica que tienen casi todas las empresas, te dan de alta con una parte del sueldo y la otra te la pagan por honorarios”.

Considera que la remuneración “no ha sido tan mala”. El salario más bajo lo recibió en la agencia de marketing: 10,000 pesos mensuales, le pidieron dos años de experiencia y el conocimiento de varias herramientas de gestión.

Lo más que le han pagado son 14,000 pesos al mes en las empresas de noticias, con un horario de 9 a 7 de la noche y una hora para comer. Es decir, al menos 10 horas diarias. “Y a veces, si surgía información muy importante me quedaba más tiempo”, pero sin el pago de horas extra, comenta.

En páginas de empleos, como Indeed, hay ofertas de empleo con rangos de salario de 6,000 a 8,000 pesos al mes, “según aptitudes”. Otras, de 18,000 a 22,000 pesos mensuales. En LinkedIn hay vacantes con sueldos de 20,000 a 30,000 pesos al mes, “dependiendo la experiencia”.

Incomprendidos

Este trabajo “en ocasiones se vuelve obsesivo”. Responder mensajes de los seguidores, analizar estadísticas para saber “cómo estás jalando el tráfico, intentar una y otra estrategia para subir los números y luego mantenerlos. En fin, no te separas nunca de tu teléfono y no te desconectas. Hay un momento en el que necesitas una desintoxicación”.

Algo desmotivador, además de los salarios bajos “que abundan”, y el subregistro ante el IMSS, es que, a estas alturas, hay quienes siguen dudando de la relevancia de su trabajo.

“Cuando estuve en la agencia de marketing era muy difícil convencer a uno de los socios para que entendiera todo lo que se necesitaba hacer en redes sociales”, señala Marijose Ramírez. “Si una empresa no está en Facebook, por ejemplo, es como si no existiera”.

Los clientes o consumidores de los productos de las compañías quieren interacción con ellas, explica. “Si tienen una duda o queja, los buscan en Twitter”. En la experiencia de esta millennial, las personas de la generación Baby boomer son a quienes “más les cuesta asimilar que esto es un trabajo, que vale y que debe ser reconocido”.

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