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Capacidad en la discapacidad, el valor del reclutamiento laboral inclusivo

Capacidad en la discapacidad, el valor del reclutamiento laboral inclusivo
Emplearse es un proceso largo para las personas con discapacidad, pero no se dan por vencidas y buscan una oportunidad activamente.

Rafael Ramírez es un joven con discapacidad motriz, el jueves visitó la Feria de Empleo Colabore, en la Universidad Panamericana (UP), para buscar una mejor oportunidad laboral. A sus 33 años, es un abogado corporativo de una constructora, es su tercer empleo. “Estoy buscando mejor oportunidades para expandir mi conocimiento”, asegura.

El lunes 10 de mayo de 2004 le cambió la vida, eran casi la 1:00 am cuando regresaba a su casa en la unidad habitacional Prado Vallejo después de estar en una fiesta con amigos, pero una bala le impidió llegar a su hogar. Durante un asalto recibió un disparo por la espalda y así fue como a sus 18 años quedó en silla de ruedas.

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Rafael comenzó a buscar trabajo en el 2016. Su camino para emplearse duró 11 meses y ya perdió la cuenta de las entrevistas que tuvo en ese tiempo.

“No buscaba específicamente trabajo en ferias de empleo como ahorita, lo estuve buscando como cualquier persona normal. Cuando yo llegaba a la entrevista se daban cuenta de mi discapacidad y pues algunas empresas sí cierran totalmente la puerta. Desde la primera impresión te das cuenta de que no te van a contratar”, comenta.

El joven abogado nunca se dio por vencido, pues su discapacidad no ha sido limitante para salir adelante, a pesar de que en algún momento ha sufrido discriminación en las empresas.

“En alguna empresa hay eventos en las oficinas centrales donde no eres invitado porque no están adaptadas las instalaciones o va gente muy importante, incluso a veces hasta te sientes utilizado porque para ciertos eventos no te invitan, pero cuando hay un evento cuando la empresa quiere que vean que es incluyente, entonces a esos eventos sí te invitan”, agrega.

Otro ejemplo de la capacidad que hay en la discapacidad es el de Aldo Alejandro, recién egresado de derecho. Con 25 años, lleva 7 meses buscando trabajo y asistió a la feria del empleo de la UP –que en tres años ha beneficiado a 2,350 personas– para encontrar una oportunidad entre las 200 ofertas de las 35 empresas y 10 organizaciones ciudadanas que participaron en esta tercera edición.

“Sí me ha sido complicado encontrar (trabajo) porque por lo general la mayoría de los lugares no aceptan personas con discapacidad o simplemente el discurso de inclusión se queda en eso, en un discurso”, expresa.

En su casi medio año de búsqueda, Aldo, con discapacidad motriz, tampoco recuerda cuantas entrevistas ha tenido, sólo sabe que son más de 20.

“Me percato porque cuando yo mando mi currículum les resulta interesante, incluso hay veces en las que tengo una entrevista previa y me dicen: estamos muy interesados, es posible que te contratemos. Pero ya en la entrevista para la contratación dan alguna excusa para no contratarte”, comenta.

El reto, dice Aldo, es encontrar un empleo, pues estudiar la universidad no fue complicado. A pesar de que quiere insertarse en el mercado laboral, este joven quiere emprender un negocio y una asociación civil que trabaje a favor de las personas con discapacidad.

En esta feria de empleo, además de las vacantes, también se impartieron diversos talleres entre ellos la preparación de un CV, cómo presentarse en una entrevista de trabajo, taller de Braille, taller de comunicación asertiva y resiliencia, así como actividades interactivas.

El reclutamiento

Mariana Sepulveda está en silla de ruedas y es la asesora de Atracción de Talento en GNP Seguros. A sus 33 años, es la encargada del proyecto de Inclusión Laboral de la aseguradora y conoce ambos mundos: el de los empleadores y candidatos.

Recuerda que su inserción al mercado laboral no fue sencilla. “Fue picando piedra, porque como que te cerraban las puertas. Aparte, si no tenías los estudios, pues más”, agrega.

Sepulveda asegura que uno de los retos en el reclutamiento es encontrar perfiles que se adapten a las necesidades del puesto, en el caso de las empresas.

La asesora de Atracción de Talento de GNP afirma que la inclusión de personas con discapacidad no tiene que ser un asunto de llenar cuotas en las empresas, sino se debe tratar de una cuestión de talento y su desarrollo.

“Yo creo que los limites son mentales; más que físicos, son mentales. De parte de nosotros, es mucho trabajo de autoestima y amor propio. De parte de la persona que te va a contratar, qué debe saber que la persona que va a contratar, ya sea que tenga discapacidad visual, auditiva o motriz. Todo eso repercute en que tengan que ir a consultas, por su medicamento y el jefe tiene que estar consciente de eso para ser accesible”, afirma.

En sus 10 meses de trabajo en GNP, Mariana Sepulveda ha recibido más de 200 currículums y ha colocado a 20 personas en la empresa. Ella aconseja a las organizaciones estar conscientes que la discapacidad requiere adecuaciones del mobiliario o inmobiliario, que para nada significa tratos especiales, sino facilitar la movilidad y el cumplimiento de las tareas.

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