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Mercado laboral mexicano, con enfermedad crónica desde antes del Covid-19

Mercado laboral mexicano, con enfermedad crónica desde antes del Covid-19
La pandemia del coronavirus encontró al mundo del trabajo nacional con síntomas en contraste: informalidad baja y desocupación estable, y subocupación y precarización muy altas.

El empleo y la ocupación en México mostraban síntomas negativos desde antes de la llegada del Covid-19, un panorama laboral de contrastes. Por un lado, con un nivel histórico bajo en la informalidad, pero alto en subocupación. Por otro, estable en desempleo, pero con un fuerte incremento en la precariedad de las condiciones de trabajo, aspectos que evidencian una enfermedad crónica que lo hacen más vulnerable a la pandemia, coinciden especialistas.

Entre enero y marzo de este año se reportó una menor tasa de informalidad y la desocupación se mantuvo igual que el año pasado; sin embargo, hay más personas buscando empleo o más horas de trabajo. Ésa es la fotografía del mundo del trabajo mexicano previo a la pandemia del coronavirus que muestra la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del primer trimestre del 2020, un panorama con muchos matices.

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Pese a que el reporte presentado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) incluye datos de marzo, mes en el que comenzó la Jornada de Sana Distancia en México y el cierre parcial de actividades laborales, las cifras representan el panorama para el empleo y la ocupación antes de la emergencia sanitaria, destacó el presidente del organismo, Julio Santaella.

De esta manera, y de acuerdo con la ENOE, el mercado laboral mexicano que recibió al Covid-19 presentó una tasa de informalidad laboral de 56%, con cifras desestacionalizadas, y aunque esto equivale a tener 30.9 millones de trabajadores en la economía informal, el porcentaje es el más bajo del que se tiene registro.

El otro aspecto positivo, fue la desocupación, que se mantuvo relativamente estable, con 3.5% de personas desempleadas, el mismo nivel del cierre del 2019 y un incremento de 0.1 puntos respecto del primer trimestre del año pasado. En suma, en las filas del desempleo hay aproximadamente 2 millones de personas.

La tasa de desempleo es una de las buenas noticias del corte de caja previo al Covid-19, considera Carlos Ramírez, director de Desarrollo de Negocios de Integralia Consultores. Sin embargo, para el especialista hay indicadores más profundos, como las tasas de subocupación y presión general, que evidencian las condiciones reales del mercado laboral mexicano.

En el mismo sentido opina José Luis de la Cruz. El director del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico (IDIC) afirma que la estabilidad en la desocupación y el incremento en la subocupación reflejan que uno de los grandes retos no es sólo la generación de empleo, sino las fuentes de trabajo de calidad.

Armando Leñero, presidente del Centro de Estudios para el Empleo Formal (CEEF), comparte una perspectiva similar. El especialista resalta que la desocupación se ha mantenido a raya, pero el incremento en la subocupación es importante.

En búsqueda de un segundo empleo

La subocupación reportada por el Inegi pasó de 7 a 8.7% en el último año, esto significa que hay 4.8 millones de trabajadores mexicanos con jornadas cortas o con la necesidad de laborar más tiempo para cubrir sus necesidades y, por tanto, buscando una actividad complementaria o un nuevo trabajo.

Si el desempleo no ha tenido un incremento tan alto ¿Por qué hay más personas en la calle buscando trabajo? Carlos Ramírez opina que la respuesta está en las pocas oportunidades que ofrece el mercado laboral.

“Están encontrando empleos mal remunerados y con pocas horas. Tienen una ocupación, subóptima, en el sentido que no están contratados un número determinado de horas a la semana y que, por tanto, su remuneración no puede ser buena. Son remuneraciones relativamente bajas porque se trabaja pocas horas. Estas personas, seguramente quisieran trabajar más tiempo, pero no encuentran chamba para hacerlo”, dice en entrevista.

Por su parte, José Luis de la Cruz percibe que la precarización es la razón principal por la cual el mercado laboral recibió al Covid-19 con una subocupación alta, y en niveles históricos. De acuerdo con los datos de la ENOE, la tasa de de condiciones críticas de empleo representa en la actualidad el 22.6% de la población ocupada.

“Más que tener, en ese momento, un problema fuerte de desempleo, lo que se tuvo fue un problema fuerte de mala calidad del empleo. La subocupación, que básicamente lo que está mostrando es que las personas tienen disponibilidad de trabajar, pero que no están encontrando un trabajo de tiempo completo”, comenta

Armando Leñero también encuentra en la precarización del empleo la razón principal por la que hay más trabajadores que requieren otra actividad para complementar sus ingresos.

“La precarización es importante. Sin duda esta es una oportunidad para trabajar sobre la manera en que las organizaciones deben contratar, después del Covid-19, a su personal, sin olvidar que las prestaciones laborales son fundamentales, hoy más que nunca la seguridad social es vital”, añade el presidente del CEEF

Aumenta la presión

Otro rasgo negativo del escenario pre-Covid es la Tasa de Presión General, que se ubicó en 7% (con un incremento anual de 0.3 puntos). Es decir, la proporción de personas que se encuentran compitiendo por una vacante de empleo, tanto desempleados como quienes tienen un trabajo.

“Las condiciones de la calidad de esa ocupación y empleo empeoraron. Hay un elemento que permite ver la insatisfacción que eso genera, porque la tasa de presión general creció”, expuso José Luis de la Cruz.

Carlos Ramírez expone que el escenario reportado en la ENOE muestra un mercado laboral que ya tenía afectaciones en los últimos doce meses, con un deterioro en las condiciones laborales.

Aunque diversos factores influyen en el comportamiento del empleo, el crecimiento económico es uno de los que más incidencia tienen en el mercado laboral, por ello, el especialista de Integralia Consultores visualiza un panorama más complejo y con un incremento en las tasas de subocupación y presión general.

“El mercado laboral está altamente correlacionado con el crecimiento económico. Desde el sexenio pasado se observó que era como dos puntos arriba de la tasa de crecimiento, si la economía crecía en dos, el empleo crecía al cuatro. El escenario con una caída de la economía del 7 u 8%, que es lo que se está anticipando, podemos anticipar que el empleo en el país va a decrecer entre el 5 y 6% durante esta crisis y muy probablemente la recuperación sea muy lenta”, comenta el especialista.

En tanto, José Luis de la Cruz considera que después del Covid-19, la desocupación, la informalidad y la tasa de presión general podrían incrementar debido al escenario de pérdida de empleo que se vive en la actualidad.

Armando Leñero, por su parte, asegura que después de la pandemia habrá empleos que cambiarán conforme a las necesidades del mercado y el escenario laboral post-Covid evolucionará conforme se reanuden las actividades y reactive la economía.

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