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La informalidad es un problema estructural, no coyuntural por la pandemia: OIT

La informalidad es un problema estructural, no coyuntural por la pandemia: OIT
El nuevo director de la OIT en México, el brasileño Pedro Américo Furtado, destaca la recuperación de empleos en el país, pero reconoce que el desafío es mantenerlos y que los que se creen sean formales.

La pandemia de Covid-19 llegó a México mucho antes que Pedro Américo Furtado de Oliveira. La enfermedad apareció en este país en febrero y él fue nombrado director de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) para México y Cuba a mediados de agosto. 

Comienza su gestión cuando en México se han perdido más de 1 millón de empleos formales, sabiendo que “la informalidad es uno de los grandes retos del país” y que se acentuó por esta crisis. Con una reforma laboral “alineada” con el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) y con la regulación del teletrabajo en puerta. 

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En ese sentido, su oficina “tendrá un rol complementario” dice en entrevista con El Economista. Se consolidará el trabajo que su antecesora, Gerardina González Marroquín, realizó. Pero lo que viene en seguida es analizar el impacto de las medidas gubernamentales, como el control fiscal, y las empresariales. 

A partir de un análisis sobre lo que ha sucedido con el trabajo formal e informal, dice, el desafío es saber “hacia dónde mover las fichas. Si es en las fuentes de trabajo, o en los protocolos de regreso”. 

Por ahora, expresa que le “llamó mucho la atención ver que México se está recuperando” en la creación de empleos. Pero esto por sí solo no es un dato alentador, aún queda el reto de que sean plazas formales y que éstas se mantengan. 

En países de Europa, África y Asia, al igual que en México, los trabajos informales están proliferando luego de una gran caída del empleo general. Y tiene que ver también con que “la informalidad que existía no era coyuntural, sino estructural”. 

No hay recetas, sí medidas

Hay muchas maneras de mirar el reto que deja la pandemia en materia laboral. Américo Furtado sugiere tomarlo como un “momento fecundo”. Y lo que se puede sembrar, dice, son mejores sistemas de protección social. La crisis ha hecho valorar la importancia de contar con una pensión, prestaciones laborales y acceso a los servicios de salud. 

Por un lado, se puede aprovechar para que la gente que se quedó sin trabajo o en la informalidad “comprenda que si hubiese tenido un sistema de aportes, aunque fuera mínimo, ahora estarían pudiendo compensar mínimamente esta transición en esta crisis”.

Por el otro, que los empleadores cumplan con la obligación de inscribir a los trabajadores al Seguro Social; “que la nueva normalidad no tenga como supuesto una relación de trabajo que ya generaba y fomentaba la informalidad”.

No hay recetas, pero sí hay medidas coyunturales probadas para afrontar una crisis, dice. En 100 años de existencia, la OIT ha acompañado varias, como la que dejó la Segunda Guerra Mundial. Por ejemplo: aportes asistenciales para que los grupos vulnerables tengan un ingreso garantizado. 

La segunda medida es garantizar que el retorno laboral sea sólido y sano, cuidar en extremo la parte sanitaria. Una tercera es dar créditos a las empresas, en particular a las pequeñas y medianas (pymes). 

“Hay estudios nuestros que muestran que lo que gaste el gobierno, volverá como un aporte a la hacienda pública, porque al ayudar a mantener fuentes de empleo hay pago de impuestos”, detalla.

Teletrabajo, plataformas y recalificación

La pandemia también ha acelerado procesos que se definían como “el futuro del trabajo”. Ese futuro se volvió presente. Y hay tres aspectos sobre este tema toca Pedro Américo Furtado: teletrabajo, plataformas digitales y reentrenamiento de los colaboradores ante la desaparición de algunas actividades que ya no volverán. 

Sobre esto último, señala que el sector empleador tiene que ubicar qué puestos de trabajo ya no necesita más. Luego, “recalificar a la gente para que se ocupe en otra actividad. Eso no es sencillo, se tiene que hacer con sindicatos que entiendan las necesidades de los trabajadores” y que ayuden a la empresa a entender lo que para ello requiere la plantilla laboral. 

Considera muy necesaria una reglamentación de las plataformas digitales para garantizar condiciones laborales dignas a quienes ahí se emplean. “Porque llegó para quedarse como servicio en la sociedad. La sugerencia de OIT es que el poder público y los sectores empresariales y sindicales puedan discutir, y que en el centro de las políticas pongan a las personas”. 

Pedro Américo acompañó el proceso de legislación del teletrabajo en Argentina, donde dirigió la oficina de la OIT. Ambos países, dice, “podrían compartir experiencias, aunque son realidades distintas, y estaría bueno retomar el tema con universidades públicas”. 

Considera importante que en la ley de teletrabajo que está por discutirse en la Cámara de Diputados se tomen en cuenta conceptos básicos: autonomía del tiempo del trabajador, condiciones jubilatorias, equipos de trabajo y hasta el mobiliario. “Son elementos que no son menores, por ejemplo, contar con una silla que sea apta y segura para permanecer horas trabajando”. 

El funcionario de la OIT es optimista. Hay muchos retos, pero México podrá afrontarlos, asegura. La ratificación del Convenio 189 sobre condiciones de empleo digno para las trabajadoras del hogar fue un paso importante de compromiso, considera. 

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