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IMSS ha autorizado 1.6 millones de incapacidades en 10 meses de la covid-19

IMSS ha autorizado 1.6 millones de incapacidades en 10 meses de la covid-19
La dependencia inició la búsqueda de casos no calificados como riesgo de trabajo, a pesar de que esta enfermedad les provocó la muerte o les dejó una secuela física. De ser dictaminados como tal, obtendrían beneficios económicos.

En menos de un año, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) ha otorgado 1.6 millones de incapacidades por covid-19. Esta cifra equivale a “casi 15 millones de días de trabajo perdidos y de ausentismo no planeado”, señala Mauricio Hernández, director de Prestaciones Económicas y Sociales del organismo.

“Con ello podemos tener una idea del impacto que ha tenido la epidemia en los ingresos”, agrega en entrevista. En promedio y al ser una enfermedad general, las trabajadoras y los trabajadores con afiliación al instituto obtienen 10 días subvencionados como licencia, según informa el funcionario.

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La pandemia está causando graves daños económicos a las empresas y a su personal, lamenta. Las ausencias debido al contagio es uno de ellos. Pero también lo son las secuelas que el virus podría dejar en quienes lo padecen y peor: las muertes que está provocando, apunta Mauricio Hernández.

En medio de tantos casos, del desconocimiento de las personas trabajadoras de sus derechos e incluso de la negligencia institucional, muchos fallecimientos no se están calificando como riesgo o enfermedad de trabajo. Tampoco están siendo considerados dentro de esa categoría los daños temporales o permanentes que deja la covid-19.

Por ello, el Consejo Técnico del IMSS autorizó que la dirección que encabeza Mauricio Hernández busque esos probables casos y los clasifique como corresponde. Hasta ahora, el personal de medicina en el trabajo investiga 97 defunciones y otros 318 casos que pudieran tener una secuela.

Búsqueda proactiva de casos

El 8 de enero el instituto publicó el acuerdo del Consejo Técnico en el Diario Oficial de la Federación (DOF). Ahí señala que, durante el periodo de emergencia, el IMSS implementará una “estrategia de dictaminación proactiva como riesgo de trabajo”.

En lo que va de la pandemia, más de 10 meses, “hemos visto que hay un reclamo no muy activo de los trabajadores de muy alto y alto riesgo de exposición”, explica el director de Prestaciones Económicas y Sociales del IMSS.

Por ejemplo, al comparar al personal del instituto que está en muy alto grado de exposición a la enfermedad, “vemos que hacen reclamos importantes y obtienen las prestaciones a las que tienen derecho”. Esto ocurre porque conocen bien sus derechos, apunta.

En cambio, personal de empresas privadas que por la naturaleza de su trabajo está en muy alto y alto riesgo de contraer la enfermedad no siempre demandan lo que les corresponde, dice.

“Cuando una enfermedad es de trabajo, los beneficios son mayores, tanto en los días subsidiados como en las pensiones en caso de un fallecimiento o de una discapacidad o secuela. Protege mejor a los trabajadores”.

El instituto denominó esta estrategia como dictaminación proactiva porque, al menos en la primera etapa, es el IMSS quien se ha puesto a indagar qué casos no se calificaron como riesgo de trabajo para cambiar esa situación.

Antes debieron consultar al Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI). Para hacer el reclamo “a nombre de los trabajadores”, el IMSS necesita compartir parte de los expedientes médicos con las empresas.

Una vez que el INAI lo autorizó, el proyecto fue presentado al Consejo Técnico, que lo avaló en diciembre. “Como dijo uno de nuestros consejeros: es una cuestión de justicia social para los trabajadores”.

¿Y si me contagio en home office?

Primero, buscan entre los registros de defunciones de trabajadores y trabajadoras a quienes tenían incapacidad por covid-19. Luego, con base en el registro patronal —iniciado en abril pasado con los Lineamientos Técnicos Específicos para la Reapertura de las Actividades Económicas— verifican si dentro de las actividades de su empresa hay algunas de muy alto o alto riesgo.

En este momento el mayor riesgo se encuentra en hospitales particulares y laboratorios donde analizan las pruebas de SARS-CoV-2, dice. “Abarca hasta el personal médico y hasta el de limpieza”.

Su investigación también incluye a quienes sobrevivieron a la enfermedad, pero les quedó alguna secuela. “La más frecuente es daño pulmonar, su función disminuye y le impide hacer el trabajo como antes. La incapacidad puede ser parcial o total”. Según resulte el dictamen de especialistas de salud en el trabajo será la compensación para el trabajador o la trabajadora.

Uno de los requisitos principales para que sea catalogado como riesgo de trabajo es haber acudido al centro laboral 14 días previos al inicio de los síntomas.

Por lo tanto, quienes están realizando teletrabajo “jamás lo van a poder reclamar como enfermedad de trabajo”. Al estar en casa, no hay contacto con el público ni con otros trabajadores, explica. La calificación del riesgo se basa en una serie de probabilidades, añade.

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