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El IMSS considerará a la covid-19 como riesgo de trabajo, pero no para todos

La institución desarrollará una estrategia para reconocer como un riesgo oficial a esta enfermedad sólo para los casos de las personas trabajadoras que fallezcan o que padezcan secuelas que dificulten sus labores.

Escrito por: Blanca Juárez

El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) autorizó desarrollar una estrategia para considerar a la covid-19 como riesgo de trabajo. Sin embargo, se pondrá en marcha hasta que termine la emergencia sanitaria y se aplicara sólo para el caso de las personas aseguradas que hallan fallecido o que padezcan secuelas de la enfermedad.

“El acuerdo es muy limitado porque toma en cuenta sólo dos supuestos”, considera el abogado laboralista Carlos Reynoso Castillo. Pero es necesario tomar en cuenta que “hay un problema económico detrás. Esto implica una fuerte carga a las finanzas del IMSS, así que este factor también jugará un papel importante para determinar ese riesgo de trabajo”, agrega.

El pasado 8 de marzo el Consejo Técnico del IMSS publicó el acuerdo en el Diario Oficial de la Federación (DOF). Indica que la Dirección de Prestaciones Económicas y Sociales de la institución implementará una “estrategia de dictaminación proactiva como riesgo de trabajo” para quienes no superaron la enfermedad y quienes sufren alguna consecuencia, “debido a que padecieron formas graves de covid-19, durante el periodo de contingencia”.

Enseguida apunta que esa estrategia “deberá realizarse hasta que concluya la emergencia sanitaria”. Esa misma área, junto con la Dirección de Prestaciones Médicas, realizará un programa de capacitación para que el personal médico detecte los casos que serán calificados como riesgos de trabajo.

¿Qué pasa si me contagio en home office?

Además de lo acotado que resulta este acuerdo, apunta en entrevista Carlos Reynoso, el primer obstáculo para que se le considere riesgo de trabajo será demostrar “el vínculo entre la enfermedad y el centro del trabajo”.

Si el contagio ocurrió en el centro de trabajo porque hubo un brote, no será mucho problema, dice. Incluso si contrajo la enfermedad durante el trayecto, pues hay una probabilidad, especialmente si la persona viaja en transporte público.

Pero si ha estado en teletrabajo desde su casa y no en la empresa, podría haber complicaciones. “El IMSS deberá ampliar sus criterios y no considerar únicamente al centro laboral o el trayecto hacia él como los únicos espacios que califiquen para una enfermedad o un riesgo de trabajo”, explica el también catedrático de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

Otra de las “limitaciones” de esta resolución es que estas medidas administrativas se implementarán hasta que termine la contingencia. “Suena bien como avance, pero en los hechos los trabajadores o sus familias seguirán estando a la espera de pasos concretos”.

Antes de la pandemia, el IMSS arrastraba una saturación de clínicas y hospitales, falta de personal y a veces de medicamentos, consecuencia de la falta de presupuesto, recuerda. Esta pandemia ha requerido de muchísimo gasto en atención médica y en incapacidades, es comprensible que vayan poco a poco, pondera el doctor en Derecho.

“El IMSS no puede, de manera automática, atender el antes, durante y después de una pandemia tan fuerte como ésta, porque no tiene la capacidad económica para hacerle frente a todo lo que ella implica”, agrega.

Diálogo y negociación, la vía

Ante esta situación, las empresas, sindicatos y personas trabajadoras tendrán que llegar a acuerdos por la vía del diálogo y el entendimiento mutuo, opina. “El margen de maniobra de los centros de trabajo, particularmente los más pequeños es muy estrecho”, el año pasado algunos pudieron mantener el pago de salarios por un tiempo, otros debieron recortar los salarios.

El IMSS ha extendido incapacidades, subraya, pero para algunas personas no han sido suficientes esos días en los que tienen permitido no laborar. Las secuelas que permanecen les impiden presentarse o laborar como lo hacían.

Por ello es importante el diálogo entre la fuerza laboral y las personas empleadoras, insiste. Que las empresas muestren una verdad disposición a no despedir y prorrogar los permisos, de ser necesario. Y las y los trabajadores a negociar el pago de prestaciones o alguna otra medida que permita preservar la fuente de trabajo.

Y claro, lo ideal sería contar con políticas gubernamentales que apoyen a las empresas a no cerrar, concluye.

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