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Crisis del Covid-19 acumula destrucción de 875,000 empleos en siete semanas

Por: Pilar Martínez y Blanca Juárez 26 Abr 2020
Crisis del Covid-19 acumula destrucción de 875,000 empleos en siete semanas
La Conasami estima que en abril se registrará la pérdida de 744,225 empleos formales en el país, la mayor parte entre trabajadores con pagos de entre uno y dos salarios mínimos.

La Comisión Nacional de los Salarios Mínimos (Conasami) estimó que el impacto de la emergencia sanitaria por el coronavirus (Covid-19) en el mundo laboral implicará la destrucción de 744,225 puestos de trabajo en abril. De esta manera, al sumar los 130,593 empleos perdidos en marzo, la factura acumulada de la pandemia sería de una merma 874,818 plazas formales en México.

El mayor impacto de pérdida de empleo se ha dado entre quienes ganan entre 3,745 y 7,490 pesos mensuales, es decir, entre uno y dos salarios mínimos, detalló el organismo encabezado por Andrés Peñaloza en un comunicado.

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“Los trabajadores que perdieron su empleo en el mes se concentran entre quienes perciben uno y dos salarios mínimos, seguido de los trabajadores que ganan más de cinco salarios mínimos. En el caso del rango de entre dos y cinco salarios mínimos hay un incremento en el número de asegurados, posiblemente en sectores que ante la emergencia no se vieron en la necesidad de afectar su operación o que necesitarán de mayor personal para hacerle frente”, expresó.

Asimismo, comentó que el descenso de empleos, producto de las medidas para enfrentar la pandemia, “se profundiza por la falta de solidaridad de algunas empresas, el cual inició en marzo y proseguirá seguramente durante abril y mayo”.

Cabe señalar que en el 2009, en medio de la última crisis financiera y económica global, en abril la pérdida de plazas laborales fue de 60,218 en su variación mensual. Por lo que el número de empleos formales cancelados ante el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en el cuarto mes de este año sería el más importante del que se tenga en el registro. 

“Se trata de una caída del empleo formal en el mes de abril rápida y profunda, nunca antes vista para un mismo mes, ni en ningún año, en el 2009 —después de la crisis— la pérdida anual fue de alrededor de 660,000 puestos de trabajo, y si no hay reactivación de la economía en mayo puede seguir una magnitud similar porque ya habría quiebra de empresas”, comentó José Luis de la Cruz, presidente de director del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico.

Crisis de largo plazo

El impacto de la pandemia del Covid-19 en el mundo laboral será de largo plazo y a México le podría costar la pérdida de hasta 14.4% de sus plazas de trabajo formales, es decir, la destrucción de hasta 2.9 millones de empleos, estima el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

En el marco del webinar ¿Cómo proteger los empleos e ingresos laborales?, organizado por el BID, Oliver Azuara, economista de ese organismo, advirtió que es muy probable, dijo, que la vacuna no se desarrolle en América Latina. Y cuando la consiga crear algún país, no llegará pronto a la región. Para esta enfermedad de pocas cosas hay certeza y su final no está entre ellas.

Por ello, el BID proyecta tres escenarios:

  • Crisis de corto plazo. Al menos 5 millones de empleos formales perdidos en la región. Éste sería el escenario más benigno, explicó Azuara, sería sólo dos veces más que la crisis mundial del 2009 y la emergencia sanitaria estaría pasando en el segundo semestre del 2020.
  • Crisis de mediano plazo. Más de 9.3 millones de empleos formales perdidos en la región. Aquí la mejora sanitaria llegaría hasta finales de año, lo que provocaría la caída de 10% del PIB.
  • Recesión prolongada. El cálculo de 17 millones de empleos formales perdidos en la región. La recuperación económica podría ser en el mediano plazo y la caída del PIB sería de 15 puntos porcentuales.

Si acaso nos quedáramos en el primer escenario, la crisis de corto plazo, México perdería 4.4% de sus empleos formales. Si avanzamos a la de mediano plazo, sería el 7.7 por ciento. Pero si llegamos a la recisión prolongada, el país tendría 14.4% menos de empleos formales, advirtió el especialista.

A esos números habría que agregar los puestos de trabajo que se perderán en la economía informal, subrayó. Al menos 25 millones de personas van a enfrentarse a “una muy crítica”. El distanciamiento social “significa que muchas actividades no pueden realizarse. Por lo tanto, la caída de los ingresos les afectará sobremanera”, detalló.

Transferencias y rescate de empleos

Para mitigar los efectos de la crisis sanitaria en el empleo es necesario implementar políticas públicas, señaló Carolina González es especialista de la División de Mercados Laborales del BID. Los gobiernos deben pensar “en dos frentes”, que son la caída de los ingresos laborales y la destrucción del empleo.

Un gran número de familias está disminuyendo sus ingresos laborales. Esa población requiere de transferencias monetarias para garantizar su sustento y ayudarle a cumplir con la medida de quedarse en casa, agregó.

Sin embargo, antes de comenzar con programas de transferencia es necesario focalizar a la población beneficiaria según el riesgo de pobreza.

Carolina Gonzáles explicó que algunos trabajadores podrían no ser considerados vulnerables porque su salario apenas rebasa la línea de pobreza, lo cual no les permite tener ahorros. Si laboran en los sectores que más corren el riesgo de no continuar, tienen muchas probabilidades de regresar a la pobreza.

Por otra parte, “los trabajadores informales no son sólo más vulnerables, sino también más difíciles de identificar”. En este sector el reto para las transferencias económicas será mayor.

Otra herramienta para enfrentar la caída en los ingresos laborales es el seguro de desempleo. Sin embargo, el problema es que pocos países cuentan con uno y suelen tener baja cobertura.

Es importante que los gobiernos aseguren la continuación del mayor número de fuentes de empleo y que tengan claro cuáles son las consecuencias de no actuar por ello:

“Evitar el desempleo es más que ampliar las transferencias monetarias a los más pobres”, según Carolina González. “Se requieren de políticas de manera explícita para mantener los empleos”.

Sin embargo, reconoció la especialista, los retos de su implementación son la disponibilidad fiscal de cada país, la focalización y la administración.

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