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Redes de contacto, área de oportunidad de las mujeres de bajos ingresos

Redes de contacto, área de oportunidad de las mujeres de bajos ingresos

De acuerdo con un estudio realizado por The Failure Institute, la mayoría de los negocios de mujeres de bajos ingresos fracasa por las responsabilidades familiares o por una mala planeación estratégica y financiera.


En la esquina de Jalapa y Tabasco, en la colonia Roma Norte de la Ciudad de México, se encontraba hasta el 2016 un negocio en expansión dedicado al comercio. Esta pequeña empresa operaba sin deudas, pero su administración no registraba las cuentas de manera formal. No contaba con apoyo gubernamental ni créditos privados. Su fuente de financiamiento fueron los ahorros de su propietaria, una mujer que al igual que muchas otras en esta ciudad fundó un pequeño negocio para apoyar a la economía familiar y fracasó.

De acuerdo con el estudio Empresarias de bajos ingresos: fracaso y empoderamiento, publicado por The Failure Institute y Pro Mujer, la mayoría de los negocios de mujeres de bajos ingresos fracasa por las responsabilidades familiares de sus propietarias (49%), por el impacto que supone la reubicación del negocio para una emprendedora con redes limitadas (30%), por la incapacidad para manejar el financiamiento a clientes (26%) o por una mala planeación estratégica y financiera del negocio (20 por ciento). The Failure Institute es un centro de estudios que ha venido realizando varios análisis sobre el fracaso en el emprendimiento en México y el mundo, entre los que se encuentra el Global Failure Index. Pro Mujer es una organización que, además de otorgar créditos a mujeres en varios países del mundo, también se encarga de brindar educación financiera, en salud y en tecnología.

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Un mismo negocio puede reunir varias de estas características. Algunas pueden ser consecuencia de otras. Ya sea porque la propietaria es responsable de cuidar a una familia y esto no le permite tener el tiempo para encargarse de las finanzas del negocio o porque desconoce la posibilidad que tiene de acceder a crédito para expandir sus redes de contacto y consolidar su empresa, aunque ésta sea aún bastante limitada.

La mayoría de los emprendimientos analizados en el estudio pertenecieron a mujeres de bajos recursos cuyos negocios se encontraban en la zona metropolitana de la CDMX y que eran emprendedoras por necesidad, que habían tenido la iniciativa de crear una empresa para ayudar al ingreso familiar, y no porque hubieran encontrado una oportunidad de negocio, como sucede en el caso de los emprendedores por oportunidad.

Al observar las cifras del Global Failure Index, una plataforma de datos sobre el fracaso de negocios a escala mundial, puede verificarse que el desempeño de la mayoría de los emprendimientos en el mundo es muy diferente al de los negocios de mujeres de bajos recursos, al menos en la CDMX. Las razones por las que fracasaron la mayoría de los negocios de estas mujeres están más vinculadas a su vida personal y familiar que a una mala elección del producto o a una estrategia de negocio fallida.

¿Por qué fracasan los negocios de mujeres de bajos ingresos?

Una razón del fracaso de los emprendimientos de mujeres de bajos ingresos tiene que ver con la ubicación donde se encuentra la iniciativa económica y, en dado caso, su mudanza a otra dirección. Uno de cada tres emprendimientos con estas características cerró por problemas relacionados con la reubicación del negocio, de acuerdo con el estudio.

La ubicación tiene que ver con la seguridad que brinda contar con un espacio en donde desempeñar una actividad económica. Mientras que 28.08% rentaba un local y 27.4% utilizaba uno propio para el negocio, casi 45% de las empresas de mujeres incluidas en el estudio dijeron que su negocio era itinerante, porque debían trasladarse de un lado a otro para vender sus productos.

De acuerdo con Melanie Vázquez, la encargada de coordinar el estudio, las redes de contacto que se establecen alrededor de los negocios de estas mujeres no son lo suficientemente sólidas para soportar la reubicación del mismo. “En muchos casos, las mujeres se asocian con familiares porque no conocen a otras personas fuera de su entorno y sus clientes son muy reducidos, sus redes de contacto son muy limitadas y esto hace que la reubicación de su negocio sea insostenible”, dijo.

La venta por catálogo fue una constante dentro del estudio en este tipo de negocios itinerantes, que además de presentar este problema de ubicación y redes de contacto, evidenció un problema de financiamiento entre estas mujeres y sus clientes.

De acuerdo con el estudio, 88% de las emprendimientos de mujeres de bajos ingresos nunca se constituyó de forma legal. “Normalmente este tipo de negocios se constituyen hasta que crecen y es necesario constituirse legalmente para poder emitir facturas”, dijo Leticia Gasca, directora ejecutiva de The Failure Institute. Lo que suele suceder es que este tipo de emprendedoras le tiene muchísimo miedo a dar de alta su negocio en instituciones como la Secretaría de Hacienda.

“En México, cerrar un negocio es mucho más difícil que abrirlo. Cerrar un negocio tarda en promedio dos años y te cuesta 40,000 pesos si bien te va. Si en México te toma cerrar un negocio el mismo tiempo que la vida promedio que tiene, a veces es una decisión sabia no darlo de alta hasta que sepamos que realmente va a funcionar”, dijo Gasca.

Constituir legalmente un negocio es una acción que si bien condiciona a sus administradores a seguir ciertas normas y, en resumidas cuentas, a pagar impuestos, también abre las puertas de ofertas y servicios de financiamiento a las que de otra forma no se podría acceder, opciones que no están en la mente de las emprendedoras por necesidad.

“Existe resistencia al crédito entre las emprendedoras. En la mayoría de los casos, el financiamiento proviene de familiares o del ahorro que han hecho estas mujeres, que a veces ni siquiera piensan que pueden acceder a financiamiento emprendedor. Hay que brindar acceso a servicios empresariales y de desarrollo de habilidades, porque uno puede no saber que existen esas posibilidades de financiamiento y otra cosa es tenerles miedo o no entenderlas bien”, dijo Gasca.

Para Melanie Vázquez, la cuestión del crédito es también cultural y tiene que ver con el enfoque de género del estudio. “Habría que empezar por cambiar el paradigma cultural, es decir romper las barreras de género. Porque hemos visto no sólo en este estudio sino en la base de datos con la que se construye el Global Failure Index que siguen siendo más los casos de hombres a los que se les conceden créditos cuando los solicitan”, dijo.

La principal causa de fracaso de los negocios de mujeres emprendedoras es también cultural. Se trata de la falta de distribución equitativa de las labores familiares y del hogar. De acuerdo con el estudio de The Failure Institute, los estereotipos de género plantean un desafío para las mujeres, sobre todo para quienes se encuentran en situación de vulnerabilidad y tienen el deseo de fundar un negocio. No sobra decir que más de la mitad de las mujeres encuestadas para este análisis se encuentra en una relación y que 8 de cada 10 tienen hijos.

rodrigo.riquelme@eleconomista.mx

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