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Persisten en México grandes pendientes para la igualdad de género laboral: CIMAD

Persisten en México grandes pendientes para la igualdad de género laboral: CIMAD
Sin un sistema de cuidados sólido y sin mecanismos como cuotas de género en las empresas será difícil mantener los avances conseguidos por las mujeres en las últimas décadas, advierten especialistas del IPADE.

A las mujeres les tomó 15 años incrementar 10% su presencia en los puestos de nivel medio y alto en las empresas y, sin políticas desde el gobierno y las organizaciones para reforzar esta tendencia, ese avance se revertirá, advierten especialistas del Centro de Investigación de la Mujer en la Alta Dirección (CIMAD).

“Éste es un problema estructural, no podemos ver sólo lo que pasa en las empresas”, señala Yvette Mucharraz y Cano, directora del CIMAD. La distribución desigual de las tareas del hogar en la familia, la falta de un sistema de cuidados y los diferentes tipos de violencias, como el acoso sexual, son sólo parte de los retos que hay que tomar en cuenta, apunta. 

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Según el reporte Trabajo decente en México, 2005-2020: Análisis con perspectiva de género, en ese periodo las mujeres incrementaron “en casi 10% su participación en la alta y media dirección”. El crecimiento promedio anual fue de 2%, señala Benjamín Alemán Castilla, profesor del área de Entorno Económico del Instituto Panamericano de Alta Dirección de Empresa (IPADE). 

El balance general, al concluir el estudio, es que “hubo mejoras. O al menos no empeoró la mayoría de los indicadores de trabajo decente”, apunta el investigador. En 15 años las mujeres aumentaron apenas 5% su tasa de participación en el mercado laboral. Pero mientras 40% de ellas tiene un empleo remunerado, la tasa de los hombres es de 70 por ciento. 

En ese lapso la informalidad laboral disminuyó 3.4%, en general. Aunque casi 59% de las mujeres sigue trabajando en ese sector y 57% de los hombres. “Pero las mujeres ganan salarios bajos con mayor frecuencia: 39% promedio, en comparación con los hombres, que es 36%”, dice Benjamín Alemán. 

Cargas de trabajo excesivas 

El estudio del IPADE, elaborado con base en la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), indica que “las mujeres son menos propensas a tener jornadas laborales excesivas” en su trabajo remunerado. En promedio, 18.8% trabaja más de 48 horas a la semana. Esa tasa para los hombres es de 33.4 por ciento. 

Pero esos datos por sí solos “no reflejan la realidad de muchas mujeres”, señala Yvette Mucharraz y Cano. México es el país de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) en el que las personas trabajan más, recuerda. “Pero es también en el que las mujeres le dedican más tiempo al trabajo doméstico y de cuidados”.

Las mujeres ya tienen una carga excesiva de trabajo y es en sus hogares. Por ese problema muchas están subocupadas. Es decir, no laboran más horas porque tienen otras responsabilidades por las que no ganan dinero y no pueden conseguir empleos de tiempo completo, donde sí obtendrían más ingresos. 

Entre 2005 y 2020 más mujeres ascendieron a puestos de media y alta dirección, pero “están llegando con un alto nivel de desgaste”. La red de guarderías es insuficiente para las madres que laboran en la formalidad y de muy difícil acceso para quienes trabajan en la informalidad. 

“Pero si tienen familiares de edad avanzada o con una enfermedad crónica no hay mecanismos para ayudarles”, agrega. Recientemente el Congreso aprobó una reforma que le permite a padres y madres ausentarse de su trabajo si alguna de sus hijas o hijos tiene cáncer, “pero hace falta tomar en cuenta otras condiciones de salud”. 

En México “no hay condiciones para apoyar a ambas personas: a quien debe generar los ingresos y a quien necesita cuidados”. Se necesita de un sistema en el que empresas y gobierno ayuden a estas mujeres, apunta. 

Cuotas de género, una solución 

A nivel organizacional, las mujeres han logrado más presencia en los puestos altos, pero en los consejos directivos la situación sigue casi inamovible, lamenta Yvette Mucharraz y Cano. 

Según el foro Women on Boards que se realizó este año, “la participación de las mujeres en los consejos directivos pasó de 8.2% en 2018 a 8.7% en 2019. Y la tasa de consejeras independientes subió de 1.5 a 2.2% en ese periodo. Ese aumento está muy lejos del escenario que quisiéramos tener”. 

Esto comprueba, expresa la especialista, que “si dejamos que la paridad  —o al menos una participación significativa— se desarrolle de manera orgánica, nos va a tomar mucho tiempo”. 

Así que las cuotas de género en las empresas se convierten en medidas adecuadas. “En un escenario ideal estos mecanismos no se necesitarían, pero se requieren”. Especialmente luego de la pandemia, apunta. 

El beneficio no sólo es para las mujeres que acceden a esos puestos. “Al tomar un cargo, ellas toman decisiones y pueden implementar otras políticas, así como diferentes procesos de reclutamiento y selección”. 

Al mismo tiempo pueden ser referentes para otras. “A veces ni siquiera nos planteamos que podemos llegar a esos puestos de liderazgo. De esta manera podemos identificar una ruta para alcanzar esos cargos”. 

Pero a nivel global, “nos conviene a todos, porque así la economía crece”, dice Benjamín Alemán. De acuerdo con el secretario de Hacienda, Arturo Herrera, si la discriminación estructural contra las mujeres no impidiera que más mujeres se incorporaran en el mercado laboral, habría al menos 12 millones más de empleos. 

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