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Desde el confinamiento: ¿Qué quieren ser de grandes los adolescentes de hoy?

Desde el confinamiento: ¿Qué quieren ser de grandes los adolescentes de hoy?
Un estudio de la OCDE revela que la mayoría de los jóvenes sigue eligiendo carreras tradicionales del siglo XX, a pesar de que el mundo está cambiando, principalmente por la digitalización.

“Pinche 2020”, dice Alan López en el chat. En los próximos días, él y sus amigas Regina Mendoza, Gabriela Bárcenas y Michelle Pérez presentarán el examen único para el bachillerato. Debieron hacerlo hace dos meses, pero la pandemia lo impidió. Sin embargo, este grupo de adolescentes se aferra a que la Covid-19 no estropee sus planes para convertirse en lo que quieren ser. 

Futbolista, policía, maestra, administradora de empresas de entretenimiento. Así imaginan su futuro desde sus casas, desde donde terminaron la secundaria. Donde Gaby y Alan cumplieron 15 años y celebraron sin mayor bullicio. Donde Regina esperará cumplir esa edad y donde Michelle aceptará que no llegarán los chambelanes. 

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“El 47% de los chicos y 53% de las chicas encuestadas en 41 países esperan desempeñar sólo uno de 10 empleos populares”, según el reporte Empleos soñados: Las aspiraciones profesionales de los adolescentes y el futuro del trabajo de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). 

Ocupaciones tradicionales del siglo XX, incluso del XIX, como médicos, profesores, administradores de negocios y oficiales de policía, “siguen cautivando la imaginación de los jóvenes”, destaca el organismo. Esto sucede principalmente en “los entornos más desfavorecidos”. 

“Demasiados adolescentes ignoran o no están conscientes de los nuevos tipos de empleo que emergen, en particular como resultado de la digitalización”, expresó Andreas Schleider, director de Educación de la OCDE. 

Los resultados del estudio realizado dentro de la prueba PISA muestran que en la actualidad los adolescentes siguen prefiriendo casi las mismas carreras que en el  2000.

Yo quiero ser…

“Los maestros no estábamos preparados para responder a esta emergencia sanitaria”, explica en Antonio Paoli Bolio. El sociólogo y escritor es también un destacado investigador en temas educativos, sociolingüísticos y culturales.

“Hay varios instrumentos para comunicarse con los alumnos, pero apenas estamos aprendiendo a usarlos. Por otro lado, está el hecho de la falta de acceso a Internet”, agrega en entrevista. 

En México, apenas 45% de las familias tiene computadora, tableta o teléfono inteligente en el hogar con conexión a la red, de acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTIH) 2019.

Regina Mendoza tiene 14 años y también muy claro que quiere ser policía. “Me llena de motivación saber que podré ayudar a las personas. Más aún con estos temas de violencia intrafamiliar, asaltos, robos y homicidios”, cuenta desde un chat grupal de Facebook.

Según el estudio de la OCDE, hace 20 años la mayoría de las adolescentes quería ser maestra y, en segundo lugar, médica. En el 2018 esto se invirtió, había más chicas queriendo ser médicas y luego maestras. Aunque con Gaby Bárcenas esto sucedió al revés: de niña quiso ser médica y ahora quiere ser maestra de español en una secundaria.

En tercer lugar está administración de empresas. En el 2000 este empleo era el sexto más elegido por ellas. Es algo parecido a lo que se quiere dedicar Michelle Pérez, está entre ser administradora de empresas de entretenimiento o pedagoga. No conoce a nadie que se haya dedicado a la primera, pero un día la vio en un video y le gustó.

La ocupación a la que más se quieren dedicar los chicos es ingeniería. En segundo lugar, administrador de negocios, seguido de médico. En cuarto lugar, lo relacionado con las tecnologías de la información y la comunicación (TIC). 

La quinta que más mencionan es deportista. Como Alan López, que quiere ser futbolista profesional o diseñador industrial. El proceso “es fácil”, dice muy seguro: “Primero, tener condición y disciplina. Tener entre 14 y 17 años y llevar un promedio mínimo de 8.5”. 

Hace un año sufrió una fractura de clavícula y eso frenó su proceso. Ahora es la pandemia. “Pero sigo con la mentalidad de entrar a la cantera de Pumas y sé que lo voy a lograr”. La rotundidad de sus palabras se manifiesta con los emoticonos de ojos de estrella, el dedo índice levantado y un corazón. 

Soñar desde casa

En estos momentos urge resolver el problema de la educación a distancia, señala Antonio Paoli, investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM). Pero luego de la emergencia sanitaria “hay que potenciar la educación con formas que han probado conseguirlo”.

El problema no son las adolescencias que prefieren estas mismas carreras o que incluso no logran estudiarlas, subraya. “Su inteligencia está muy por encima de eso y de lo que las empresas les van a pedir”. Pero se necesita “una educación críticamente planteada” para formarlos.

Regina, Gaby, Michelle y Alan pronto presentarán su examen, esperan entrar a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Hay nervios, emoción, inseguridad, pero también confianza. A veces se hartan de estar en casa, pero desde ahí siguen soñando en lo que serán un día. La pandemia no cambiará sus planes, dicen todos. 

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